El taller de Couteau Basque
El taller de Couteau Basque
Ubicado en la zona artesanal de Jorlis, este edificio albergaba ya en los años 1930 una forja de calderería. Aún hoy, el fuego, el metal y la mano del artesano dialogan, perpetuando el espíritu del lugar.
Es en este taller, cargado de memoria, donde Christophe y Séverine dan forma a cada cuchillo, respetando los gestos tradicionales y el tiempo necesario para un trabajo bien hecho.
Una fabricación artesanal, totalmente dominada
Christophe y Séverine realizan cuchillos tradicionales pirenaicos y vascos llamados de dos clavos, según técnicas heredadas de la cuchillería antigua.
Los mangos se elaboran a mano a partir de materiales naturales cuidadosamente seleccionados: cuernos y maderas del País Vasco, pero también, según los proyectos, materiales más raros como la madera de serpiente o el marfil de mamut. Cada material se trabaja respetando sus propiedades, para garantizar solidez, equilibrio y estética.
El trabajo de la hoja: el corazón del saber hacer
Las hojas de acero inoxidable, por su parte, se preparan en Thiers, capital histórica de la cuchillería francesa, antes de ser montadas y ajustadas en el taller.
Cada hoja se ensambla, ajusta y se acaba cuidadosamente, garantizando un cuchillo a la vez funcional, duradero y único.
Cuchillos emblemáticos del País Vasco
El cuchillo de pastor, cuyo contorno de hoja se inspira en las antiguas tijeras para esquilar la lana.
El cuchillo vasco, cuya forma, documentada desde 1722, evoca la estela discoidal.
El cuchillo Makila, que retoma la elegancia y el espíritu del bastón vasco.
El cuchillo de Espelette, cuyo origen se remonta a 1871.
Piezas únicas, elaboradas con pasión
Más que un simple objeto, cada cuchillo es el fruto de un diálogo entre la materia, el gesto y la historia, destinado a acompañar a su propietario durante muchos años.



